“Cuando los ríos (y arroyos) se modifican, pierden los pueblos y la biodiversidad”

Elba Stancich

 

 

Los arroyos y ríos son verdaderos ecosistemas, donde la vida de cada uno de sus componentes depende de la vida del resto. Hace muchísimos años que esos componentes se fueron formando según un patrón de velocidad de su circulación y cuando se cambia, se hace más lento, se resiente la vida de todo el ecosistema, incluyendo las costas y toda la vida que depende del agua.

El agua pierde calidad y gracias al estancamiento, no se carga de oxígeno por perder velocidad, se produce mortandad de peces o se reproducen menos (ya se habla del fracaso de la pesca, a lo largo de todo el Paraná) y de otros seres vivos que no se ven normalmente. El cause del río cambia de color y despide olores desagradables, como es el caso del Paraná, en Posadas, como consecuencia de la represa Yaciretá.

Por lo contrario, cuando circula normalmente el agua se purifica, se hace potable y sana.

Los Hermanos aborígenes nos enseñan que los arroyos y ríos semejan nuestras venas y arterias. Cuando se obstruyen, cuando la sangre se hace lenta, sufre la misma zona, el miembro correspondiente, pero también el resto del cuerpo, la persona se enferma y puede morir. Cuando trancamos los arroyos y ríos, toda la cuenca sufre consecuencias.

El agua es el componente principal de mi cuerpo y si baja su calidad, baja también mi calidad de vida, mis defensas, y me enfermo. No solamente ataca el dengue, la leishmaniasis o la fiebre amarilla, sino que me enfermo fácilmente porque estoy débil.

Si sumamos las represas menores, como Uruguaí, Piray Miní y Piray Guazú equivalen a una represa mayor. Los tres arroyos son cercanos y pertenecen a la Cuenca del Alto Paraná. Tendremos, entonces lo negativo de una gran represa en toda nuestra zona, estaremos más expuestos al sufrimiento.

Más de la mitad de las enfermedades tienen que ver con el agua, cuando nos falta, la usamos mal, no la cuidamos, la contaminamos, modificamos su circulación o  sufrimos las consecuencias de sequías e inundaciones.

El arroyo o río, transformado en lago (Lago Garupá o Zaimán o Yabebirí, como ahora llaman a los ex arroyos), sirve como cría de mosquitos, caracoles y otros vectores. Se comporta como caldo de cultivo, donde pululan todo tipo de bacterias, parásitos, virus, hongos y otros gérmenes patógenos.

Los desplazados por las represas sufren las distintas patologías que podamos imaginar, hasta el suicidio en muchas ocasiones ya que la sociedad no tiene soluciones para ellos. El destierro, la pérdida de identidad, el desarraigo, son apenas algunos de los males mayores. La pobreza y la desocupación son consecuencias inevitables.

Misiones contribuye al cambio climático, que tanto tiene que ver con nuestra salud. Primero y principal por la tala de árboles y el desmonte sin control. Segundo y tan importante como lo anterior, porque las plantas y el material orgánico inundado por las represas y los desmontes desprenden gas metano, uno de los GEI (Gases de Efecto Invernadero) más dañinos.

Podemos decir, sin temor a equivocarnos, que más del 60% de los perros de Encarnación y Posadas sufren de leishmaniasis y se conocen también casos humanos, con muertes no declaradas en las estadísticas.

No solo se enferma la gente que vive cerca del río o arroyo, toda la cuenca sufre las consecuencias negativas de las represas. Los distintos arroyos, las napas, los ríos subterráneos, el Acuífero, que se comunican entre ellos. El agua es como nuestra sangre, si tenemos “mala circulación” sufre todo nuestro organismo.

Según convenios internacionales, la entidad que se hace cargo de la represa, se hace dueña de la misma y de todo lo que tiene que ver con el espejo de agua, de las costas, los puentes, rutas etc. En Posadas, por ejemplo, la entidad Yaciretá es la que construyó la costanera, las rutas de acceso a Posadas, los puentes etc. En el caso de las represas Piray Guazú y Miní, serían los chinos los dueños. Por eso, cuando decimos, el agua, el río, los arroyos son libres, son bienes de todos, las represas los secuestran, decimos bien, las represas los enferman y matan. En EE.UU. y Alemania se desmontan represas, antes que sea demasiado tarde.

También por convenios internacionales, el 25% del costo de las represas, le queda al gobierno provincial, nacional y municipal. Éste dinero es legal, no sabemos si circulan otros dinerillos por ahí.

Según la OMR, la Organización Mundial de Represas, no se aconseja su construcción en lugares de climas tropicales-subtropicales y cuando se construyen, solamente tienen una vida útil de 50-60 años. Pero ¿qué hacemos luego de modificar el río y toda la zona y qué hacemos con el cemento acumulado en el lecho del arroyo-río? Nunca más los podremos recuperar, nunca más serán lo que un día fueron.

 

 

 

Colaboración de Juan Yahdjian, médico, miembro de la Mesa Provincial por el NO a las Represas, y del Grupo Ecologista Madre Tierra de Eldorado, Misiones.

Foto: AFP