Más de un año sin respuestas

En Septiembre de 2015 los vecinos del barrio se acercaron al concejo deliberante a realizar el pedido de servicios básicos, como transporte público, recolección de residuos, alumbrado y agua potable. Se trata aproximadamente de 22 familias. Si bien los concejales en ese momento se comprometieron a instrumentalizar los medios para efectivizar el cumplimiento de sus derechos ante la municialidad, más de un año después los vecinos siguen sin tener respuesta a sus principales pedidos.

“Ellos aceptan inclusive que por el momento haya canillas públicas, como se hizo en el barrio Swhelm. Incluso hay un ente de Salud pública que es “Redes” que acepta financiar parte de la obra. El responsable de proyectos, Martín Mazal, se reunió con la empresa de transporte y consiguió dos entradas por día al barrio; y también con el intendente, pero el freno acá está en el municipio”, aseguró la médica Da Silva, quien acompañó a los vecinos en esa sesión en el concejo deliberante, el año pasado.

En esa oportunidad, los concejales además se comprometieron a gestionar la instalación de canillas y medidores, aclarando que estarían ubicadas en el espacio público, “veredas o calles”, pero que los vecinos deberían hacerse cargo del costo. Con respecto a la recolección de residuos el concejal Giavotto manifestó: “Eso hay que insistir nomás, o que les pongan dos o tres contenedores cerca y que los busquen cotidianamente.”

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“Hace tres años este programa, Redes, se comprometió a facilitar los recursos o parte de los recursos para las obras que hagan falta. Pero hace falta un estudio de factibilidad de esas obras. La solicitud de ese estudio ya se presentó a la CEEL (Cooperativa de Electricidad Eldorado Limitada), pero la CEEL le pide al municipio, y el municipio dice que tiene que hacerlo la CEEL y así pasó… y no se hizo el estudio. Ahora, luego de tres años nuevamente se vuelven a presentar solicitudes a la CEEL y al municipio, pero sin respuestas de ninguna de estas instituciones. Desde el campo de los derechos sabemos que ya ni se discute el Derecho al agua potable, porque es un derecho humano, pero la idea no es judicializar todas estas cuestiones. Entonces estamos tratando de agotar la vía institucional”, manifestó el abogado José Luis Fuentes en esa misma oportunidad, más de un año atrás.

 

El presidente de la comisión barrial habla sobre la situación actual

Actualmente, a través del presidente de la comisión barrial, Felino Alarcón, los vecinos de Paticuá vuelven a insistir en el reclamo de estos servicios:

“El agua es un elemento fundamental. Acá tenemos familias y tenemos chicos discapacitados y chicos que están en (el programa) hambre cero y el agua es fundamental. Y aparte de eso, nos falta energía eléctrica.”

Hoy en el barrio más de 20 familias se abastecen de agua de 3 pozos. Pero se van secando, sobre todo cuando no llueve. Y también buscan agua del río, pero viene contaminada: cada año, cerca de la temporada de florecimiento de las grandes plantaciones de pino que costean el Paraná, los niños se enferman. Eso, en  un contexto de gran vulnerabilidad y exclusión, es lo más grave.

Pero los vecinos de Paticuá tienen una lista larga de necesidades insatisfechas. Ni luz eléctrica, ni caminos, ni veredas tienen. Y si quieren usar un teléfono -que tiene que ser un celular porque la red no llega hasta allá- deben abonar una tarifa diferencial, ya que la antena más cercana se encuentra en Paraguay. Es así. No tienen acceso a nada, y si quieren hablar deben pagar “roaming interncioanal”. Además, los chicos todavía no cuentan con colectivo para volver de la escuela.