¿Qué fuerzas animan a los cuerpos, qué fuerzas mueven a los que convierten a la gendarmería en víctima y no a Santiago?

¿Qué fisura, qué abismo, qué conflicto irreconciliable se abre entre un defensor de la vida y los desaparecedores y sus cómplices?

¿Sienten placer los que mira a Feinmann cuando bardea a pibes y pibas de algún centro de estudiantes?

¿Qué deseos satisfacen las innumerables hipótesis falsas que Clarín esgrime y esgrimió para desviar la investigación sobre Maldonado?

¿Qué pedazo de argentinidad desaparece con cada desaparecido?

¿Por qué alguien elige creerle a La nación y Lanata, por qué alguien elige odiar lo mismo que odian La Nación y Lanata?

¿Saben que con cada pibe ejecutado por el gatillo fácil, por cada piba muerta en un aborto clandestino hay algo que se borra para siempre?

¿Sueña Morales Solá con que un mapuche de izquierda terrorista con la cara de Kirchner lo persigue por las noches?

¿Temen la rebelión de la granja, la opresión de los oprimidos, los que son justamente eso: oprimidos que oprimen, cerdos envalentonados?

¿Dónde termina la neutralidad y empieza la complicidad y el fascismo?

¿De qué están hechos los que justifican la desaparición de Santiago?

¿Los argentinos tenemos el corazón ortiva?

¿Qué está haciendo la izquierda para que las razones de la Revolución sean más seductoras y potentes que falacias reaccionarias?

 

Colaboración de Lucas Ortíz y Nicolás Fava para Tierra Roja

Foto: M.A.F.I.A.